viernes, 10 de febrero de 2006

Defiende a los tuyos



Hay pocas cosas que hacen que se me enchine la piel, una de ellas es ser parte de la voz que le da vida al Estadio Olímpico Universitario. Cantar el Himno, gritar una y mil veces Goya! Sentir hasta el límite la adrenalina, en la victoria o en la derrota. Es el sentimiento. Ser auriazul. Estar vivo. Estar presente.

Lo sé, es inexplicable, no tiene nada que ver con lo que los demás piensan de mí, pues según ellos queda fuera de mi estructura de mi concepto. Pero así es.

El origen de todo esto es que yo considero que he llegado a ser lo que sea que soy gracias a la UNAM. Mis inquietudes y necesidades han encontrado cauce y eco en ella. Su esencia se ha fusionado en mi ADN. Al fútbol me llevó todo lo demás.

Qué es el sentimiento? El amor por la U, el apoyo incondicional al equipo, la sensación de saberte parte de algo tan grande, saber que tus amigos, van a estar ahí, s-i-e-m-p-r-e.
Qué nos une? Todo, nos une todo: la amistad, la camiseta, la música, la necesidad de ser, la exigencia interna de gritar lo que pensamos.

No creo que sea solo camaradería, el llegar a ser popular o las ganas de hacer desmadre lo que nos lleva a esto; es algo que va más allá, algo que nos convierte no en una bola de delincuentes, porros, infames, incultos y etc, nos convierte en una familia, todos en un mismo universo.

Por eso
Hooligans (Green Street Hooligans) me impactó tanto, me hizo reconsiderar algo que daba por establecido, encontrar razones para explicar las cosas, poder decir que es cierto. Que si alguna vez la situación y los ánimos encendidos nos hicieran actuar así, daríamos todo.

Me llama mucho la atención que la película se base en experiencias reales, y sobre todo que sea una mujer quien la escribe y dirige, las mujeres y el fútbol es un tema que está dando mucho de qué hablar, (algún día les contare cuando los gatitos de Ulthar compartieron cancha con una seleccionada nacional).

También me parece lógico que el espíritu del hooligan, el motor de su vida, sea para muchos un misterio, pues el común de la gente, jamás encara su lado oscuro, (saber como dice Matt que la violencia está en uno mismo). Pero me alegra que haga notar que los hooligans tienen vidas normales y productivas, se desenvuelven como todos los otros pero su pasión por la asociación, La barra, pa’ los cuates * es lo que los distingue.

Que todo tiene que terminar, lo sabemos, eso no evita que en nuestra memoria estén los cantos, el color, la alegría del “karnaval” y que aunque uno solo vaya cantando por la calle, en el eco vive también el sentimiento.

Al inicio Frodo dice que eso no es algo que te enseñen en la universidad.

En la nuestra sí. (Todos y cada uno de nosotros somos la Universidad)

* porras, las de la pájara Peggy

1 comentario:

Hamlet dijo...

Hola. Que sorpresa hallar a alguien que le haya gustado esta excelente película. Muy cruda, y sobre todo con la música de fondo: Los ingleses tienen buen gusto para musicalizar películas (allí están de ejemplo las de Trainspotting, 28 days later, Acid House...)Lástima que no pueda conseguir el soundtrack.
Saludos, te me adelantaste, desde hace mucho quería escribir acerca de mi experiencia con los Hooligans de la Calle Verde.