lunes, 31 de agosto de 2009

Mi sangre

Seguía a la mujer por los pasillos, visiblemente nervioso. Una vez más, su hija recien nacida, necesitaba una transfusión sanguínea, su salud era frágil, haber nacido noventa días antes de lo programado, era más que una dificultad, un reto.

La mujer le indicó que entrara a un cubículo, ahí una enfermera, entabló con él una breve plática mientras colocaba las "arterias de plástico que mías no son". Veía su sangre fluir hacia afuera.

No podía permitirse el vértigo o alguna clase de nausea. No ahora, no cuando su pequeña debía recibir esa sangre en una transfusión programada una hora más tarde.

Los médicos, ya ni intentaban buscar venas en sus pequeños bracitos, se fueron directo al cuello con un cateter. Si eso suena difícil en cualquier persona, imaginenlo en una pequeña de tres meses.

La enfermera, por fin terminó y colocó la sangre en un contenedor térmico. Él salió del cubículo y buscó a la mujer que lo había conducido hasta ese laboratorio. No aparecía por ninguna parte. El tiempo pasaba, y la angustia crecía. Afuera, una lluvia pertinaz aumentaba la tensión del momento.

Y la mujer sin aparecer.

Desesperado, débil, comenzó a correr hasta el hospital, no podía perder más tiempo. La lluvia, la noche en contra; la necesidad de llegar, la esperanza a favor.

Así es mi sangre, nada nos detiene.

Cuánto tiempo, qué distancia, no es importante. Lo importante de esta historia es que es totalmente real, y que no he dejado de llorar al escribirla.

Los quiero Alex's.

3 comentarios:

MaLigna dijo...

No dejabas de llorar, y ahora me has hecho llorar a mi!.. Somos un par de nenas chilletas, je...

Como siempre, no dejas de sorprenderme.


Saludos gato. Ojalá que todo esté bien ahora.

l u dijo...

Sì, Lu chiquita, que asì se llama mi sobrina, ya està en su casa y su anemia está cediendo. Su papá come bastante bien y se ha recuperado. Ya van tres trasfusiones.

Pero mi nena es una guerrera.

Carolina García dijo...

Qué intenso Lu!.
Pero verás que Lu chiquita e inmensa como su tía y se recupera porque se recupera.
Abrazo