martes, 3 de octubre de 2006

y resolver esta ecuación de la ansiedad inmensa...



Alonso pidió silencio. Sus manos en el marimbol producen hermosos sonidos, y de pronto como siempre, como balde de agua fría, como choque eléctrico, cae sobre mí el acorde que revela su presencia. Cierro los ojos y sólo atino a decir “no no no no” y a refugiarme en tus brazos. Tiemblo (como una luna en el agua) porque sé que todo va a desarticularse, que me voy a desmoronar en tus brazos que me haré transparente, sí, transparente ante ti. Estamos oyendo el código de mi esencia, el sonido primigenio que habita el lugar más profundo de mi mente. Ellos lo tienen de alguna manera y lo hicieron una canción. Es eso, mi amor, el sentimiento preciso, la clave milenaria. Estamos todos ahí, yo en tus brazos. Y sucede: encuentras en el fondo de ti la esencia, la clave, la conexión... y no puedo creerlo. Si existía una barrera material, se disolvió. Se disolvió! Lo otro, se desvanece. Así, sin explicación otra más que ser una misma esencia, temblar en la misma melodía, esta voz se hace una con la voz, lo escuchamos y entonces todo lo que existe encuentra su lugar en el espacio, lo no dicho se entiende, lo oculto se revela, lo desarticulado sede el paso a lo deconstruido y ¡el lenguaje logra decir lo que nos sucede!:

Todos los amantes se besaron en mi alma
Todos los ladrones son igual que yo
Y en un abrazo acaricie todas las horas de tu vida

Cabalgata de las cosas sobre mí,
Cabalgata estallido interno.


Y el tiempo también se detuvo.

2 comentarios:

Anónimo dijo...

Cuano se logra una conexión así, es cuando no te puedes permitir dejarla ir, cuídala porque es muy difícil encontrarla...

No pude pensar en ninguna pregunta que no fuera demasiado obvia...

Anónimo dijo...

Qué envidia, alguna vez me estuvo a punto de pasar así, pero las circustancias se tornaron adversas.

...aún te llamo...

Saludos.