jueves, 21 de enero de 2010

Con todo cariño pal Mai

Querido Mariscal Bistec: puede usted imprimir este regalo y colgarlo en su baño.


No se pierda la próxima crónica del #Whiskeybucks.

lunes, 11 de enero de 2010

Agudeza

Quiero creer que era el viento frío. Eran como las nueve de la noche, estaba parada en la esquina de la calle, esperando a que se cambiara el semáforo a verde. Frente a mí, cruzando la calle en un poste, estaba pegado un misterioso cartel, no alcanzaba a distinguir qué decía, pasaron tres cuatro segundos mientras yo trataba de enfocar, obviamente, no traía lentes y era de noche y no traía lentes y hacía frío y tenía los ojos como cristalinos.

A las quinientas, que es justamente lo que dura un semáforo, por fín pude entender qué decían las letras grandes:

Campaña de Salud Visual

(risas grabadas)

miércoles, 6 de enero de 2010

Mi triste cadera

No tengo cadera, esa parte de los pantalones siempre me queda guanga.
Es triste e irremediable.
Pero lo acepto. Casi.

Eso no significa que no tenga algunas teorías al respecto.

1. Herencia. Uno siempre le puede hechar la culpa de todo a los padres.
2. Siempre que voy al baño, llevo tanta prisa que me bajo el pantalón sin desabrochar el botón. Eso la erosionó poco a poco.
3. Me la robaron.
4. Ya crecerá.

Si ninguna de estas teorías lo satisface. Proponga una.

domingo, 3 de enero de 2010

Isteri: Poesía con huevos

Seguramente todos ustedes recuerdan con singular alegría o sin ella, las kermeses, ferias y demás en las que han atacado o sido atacados con huevos rellenos de confeti o de harina (lo cual considero una gran manchadez, se te pega en el pelo, pica y te daña hasta los ojos, por ello los de harina no rifan).

¿Qué tal si en lugar de confeti o harina, el huevo tuviera versos dentro?

El trato es muy justo, recibirán uno de estos huevos a cambio de seis cascarones utilizables para el mismo fin.

Vayan y pongan su comentario diciéndole a Isteri ¡Yo quiero un huevo tuyo!

Yo ya lo hice, (lo siento, no me pude contener)